martes, 2 de febrero de 2016

Robot eres formidable….




Con ese estribillo iniciaban mis tardes por allá en los lejanos ochenta y noventa. Esa música era sinónimo de diversión y sano entretenimiento.

Mucho fantaseaba con el Súper Magnetrón y su combo. Claro está, Mazinger  era otro de los preferidos.
A estas alturas de mi vida, cuando conozco a alguien que le gusta la tecnología y la computación, y me dice que no veía o, peor aún, que no le gustaban esos comics antes mencionados, lo miro cual fanático religioso que observa al más impío de los herejes!!! jajajajaja.

Esta línea de comics, la mayoría orientados al espacio, robótica y la tecnología en general, eran promotores inequívocos de la innovación, la ciencia, la informática y la violencia. No dejan de ser un fenómeno social muy interesante, cuyo alcance es digno de mejores y más profundos análisis.

Yo, por mi parte, me limito a decir que gracias a estos comics y a los libros de Isaac Asimov, terminé enamorado de la informática y la computación. Espero llegar a ver el día en que podamos desarrollar algo siquiera parecido al cerebro positrónico, la temible inteligencia artificial, y, obviamente, espero poder pilotar mi propio robot gigante.


La computación cuántica es el área más prometedora en cuanto al desarrollo de una posible inteligencia artificial. Su poder de cómputo sería, en teoría, inmensamente superior al de los más veloces computadores actuales.

Largo ha sido el camino. Hasta hace poco los desarrolladores teníamos, y con razón, la excusa de que el hardware no estaba a la altura de los requerimientos necesarios. Por años el software siempre estuvo a la delantera de las demandas y propuestas de avances, mientras que el hardware era participe secundario de estas innovaciones. No podemos hacer computadores que entiendan el lenguaje hablado, como el humano, porque el poder de cómputo necesario para tal cosa es aún muy costoso…. Esa era una excusa clásica. Si, lo era.

Actualmente cualquier teléfono celular de alta gama posee un poder computacional superior al de muchos ordenadores de escritorio y portátiles. 

El almacenamiento en disco es tan barato, que ya los discos duros se compran en unidades de terabytes.
¿La RAM? Inmensa, rápida y cada vez más barata.
Procesadores con obscenidad de núcleos y ciclos de reloj.
Buffer de comunicaciones veloces.
Pantallas con ultra, mega, súper alta resolución….
Y pare Ud. de contar.

Así que ya no es el hardware la excusa amigos míos. Muy pronto estarán en el mercado avances en “hierro” y equipamiento electrónico de una magnitud tal, que sencillamente colocaran al software en un lugar merecidamente relegado tras esos avances, al no poder estar a la altura de las prestaciones de hardware por venir ni saberlas explotar.

Es nuestra tarea aprender, desarrollar e inventar nuevos recursos  de software que nos permitan aprovechar a profundidad las más recientes y próximas plataformas de ejecución.

Como dije, ya no tenemos tantas excusas para dar. Queda poco tiempo.



Quiero mi cerebro positrónico.



Permiso que voy a dar una vuelta en mi robot gigante…. Cuando encuentras el mal siempre cambias tu cuerpo a metal…. 

1 comentario:

  1. Acá un enlace de interes http://elprofedefisica.naukas.com/2016/07/04/querido-cientifico-donde-estan-mis-zapatos-voladores/

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