sábado, 9 de julio de 2016

Modas y demodé

Cuando la programación estructurada era la que mandaba en el mundo, y submundos, del desarrollo de software, muchos fuimos los evangelizadores, cuando no creyentes, que proponíamos esta forma de programación y, aún más relevante, sus metodologías asociadas RUP, Cascade, Etc., como la panacea, la crema y nata, de la construcción de soluciones de software.

Pasamos lustros, décadas, en esas lides. Y nos fue bastante bien.




Luego vino la programación orientada a objeto (OOP), con sus alternativas metodológicas asociadas, y lo cambió todo nuevamente. Y, como era de esperarse, no faltábamos los nuevos conversos, los profetas de la OOP y de sus métodos, filosofías y procesos. No a pocos, lo que no sonara a OOP les hacía fruncir el ceño, casi les producía arcadas pues!!

Vale decir que con la OOP también nos ha ido bastante bien como vendedores de “vaporware” (luego explico el término) que somos jajajajaja…. Y así por el estilo.
Programación funcional, Cloud, Quantum… es la lógica evolución, e involución en algunos casos, de los procesos vivos del desarrollo de software.  


En esta lista de modas que van y vienen no podía faltar la ya desgastada “metodología agile” o Agile, como suelen decirle en los ruedos de software. Esta también tuvo su momento de gloria, no conmigo, y, por supuesto, su lenta muerte.

Nunca he sido fan de la Agile, ni de la xtreme, ni nada que se le parezca. Pero no me mal interpreten, esa forma de trabajo y de desarrollo de proyectos tiene sus méritos, pero en mi caso he visto siempre como ha servido sólo para refugio de una partida de indisciplinados que la usan como excusa para el desorden y la falta de documentación. Obvio que también estos vagos mal aprendidos quieren utilizar la Agile para TODO. Cualquier proyecto, de cualquier magnitud lo quieren manejar con Agile, así no más, sin ninguna evaluación o sin tomar mayor tiempo en decidir o verificar si en verdad eso es lo más conveniente… pero claro, pararse a pensar no es Agile para ellos, NO, lo de ellos es echar código y presentar “resultados” ya, calentito, rapidito. Vamos chaval, muévelo, que lo importante es hacerlo! No cómo lo haces!... y allí es donde no me gustan a mí. Yo como arquitecto de software tengo claro que mi rol implica ser responsable de la CALIDAD, así que el COMO es un asunto que me concierne y atañe.

Repito. No estoy diciendo que las metodologías agiles, Agile, promuevan estas malas prácticas. Hablo es de los “Agileros” mal aprendidos y peor practicantes que pululan en estas tierras de la producción de artefactos de software. De esos hablo.

Ahora me salen con el Post-Agile, que claro, según sus evangelizadores, es el retorno al verdadero Agile. Al Agile sin vicios. Ummm… no sé porque esto me suena como los economistas que se gastan medio año explicando cómo va a funcionar su plan, y el otro medio año explicando porque no funcionó.

El caso es que se ha impuesto la tendencia de centrarnos, los responsables del desarrollo de software, en el diseño de nuevas herramientas, nuevos procesos, nuevos y mejores métodos, nuevos lenguajes, nuevos frameworks, nuevas metodologías, nuevos equipos e instrumentos, nuevas filosofías, y un larguísimo etc.
Pero nos hemos olvidado de desarrollar lo esencial. Desarrollar mejores programadores. Todo lo anterior es baladí sin el adecuado factor humano. Sin la gente correcta. Sin los mejores programadores. Es la gente la que hace la diferencia; y eso no pasa de moda.


Pero bueno, de todo hay en este gran universo de la tecnología y sus recovecos. Todo pasará de moda. No se sorprenda que algunas modas vuelvan y, ojala, otras vengan para quedarse.

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